ELIKADURA KRISIALDIA. Gustavo Duch, bideo seriea (3. ZATIA)

Foro Social Mundial: entre la necesidad y la realidad

Esther Vivas

El Foro Social Mundial (FSM) concluyó su última edición en Dakar (Senegal). Unas 75 mil personas, una cifra muy importante, de organizaciones y movimientos sociales de todo el planeta se dieron cita, del 6 al 11 de febrero, en un proceso/evento que se afirma imprescindible en el marco de la actual crisis sistémica, como espacio de encuentro y de articulación de redes, pero que muestra también sus límites y debilidades.

La presente edición del FSM se llevó a cabo en un contexto innegable del carácter estructural y profundización de la crisis, después de que la última edición tuviese lugar en Belem (Brasil), en enero del 2009, meses después del estallido de la misma. La actual coyuntura pone encima de la mesa la urgencia de espacios que permitan la coordinación de luchas, avanzar en estrategias de acción a escala global y que visualicen que otro mundo es tan necesario como posible.

El Foro Social Mundial cumplió con el objetivo de mostrarse como un escaparate, una plaza, de las alternativas, un punto de encuentro de una gran diversidad política y temática de colectivos, mayoritariamente africanos y muchos europeos. La presencia de América Latina y de Asia, lógicamente, fue más débil. Y ofreció un espacio indispensable para la urgente organización de las resistencias colectivas que tuvo su máxima visualización en las casi cuarenta asambleas de convergencia de grupos, redes y colectivos que se llevaron a cabo y, sobre todo, en la multitudinaria Asamblea de Movimientos Sociales, con más de tres mil asistentes, y que se convirtió en una de las actividades centrales y más visibles del Foro.

Una Asamblea que reafirmó su compromiso en el combate contra el capitalismo y que aprobó un calendario de movilización con las fechas centrales del 20 de marzo, como jornada internacional en solidaridad con las revoluciones en el mundo árabe, y el 12 de octubre, como día de acción global contra el capitalismo. Asimismo, la generación de espacios de trabajo y confluencia antes y durante el FSM permitieron, también, el encuentro, el debate y la coordinación de redes y organizaciones.

En Dakar vimos desde grandes conferencias y referentes del movimiento altermundialista a pequeños talleres y luchas anónimas, todas ellas imprescindibles en este complejo combate por ‘otro mundo posible’. Las pequeñas manifestaciones y protestas improvisadas que recorrieron el campus de la Universidad Cheikh Antha Diop, donde se celebraba el evento, pusieron de manifiesto la necesidad de vincular acción y reflexión. La llamada “aldea de los movimientos sociales” con carpas de mujeres, campesinos, habitantes, productores, migrantes, etc. fue uno de los espacios que mejor funcionaron con actividades, comedores populares y asistentes ‘non stop’.

El FSM en Dakar fue, también, un paso adelante muy importante respecto a la última edición del Foro Social Mundial en África, en Nairobi, en enero del 2007. Si aquella, podemos afirmar, fue la edición más controvertida del FSM con unas entradas a un precio inaccesible para la población local, esponsorización por parte de multinacionales, etc., la edición senegalesa no repitió dichos errores y el perfil general del Foro fue combativo.

Asimismo, el proceso hacia Dakar contó con el trabajo y el esfuerzo que algunas redes, como el CADTM África, entre otras, realizaron para movilizar a colectivos sociales de base del África Occidental y de la capital senegalesa. En este sentido, se organizó una caravana, días previos al evento, que recorrió varios países de la región dando a conocer el proceso y sumando a nuevos participantes al evento y se dinamizaron actividades ligadas al FSM, como conciertos u otros, en los barrios periféricos y más pobres de Dakar.

El Foro Social Africano, por su parte, la versión regional del Foro Social Mundial y un actor importante en su organización, cuenta con una sobre representación de ONGs del continente en detrimento de redes y movimientos sociales, muy débiles en la región, lo que explicaría, en parte, que estos tuviesen una menor presencia en Dakar.

Una situación que se repite en el Consejo Internacional, organismo de dirección del FSM, con un desequilibrio importante entre ONGs y redes sociales, que en los últimos años han disminuido su perfil y presencia en el Consejo y consecuentemente su influencia. Si consideramos que el Foro Social Mundial será útil siempre y cuando sirva a los intereses de estos movimientos y a los procesos de transformación socio-políticos, su pérdida de peso debería ser un elemento a tener muy en cuenta.

A nivel organizativo, la presente edición ha mostrado debilidades importantes. Empezando por el kaos organizativo que se vivió la primera jornada del FSM, en el que las actividades previstas no contaban con aulas asignadas y se desconocía dónde se organizaban las mismas, problema que prosiguió, aunque en menor medida, durante todo el evento, pasando por la falta de un programa fácilmente accesible con las actividades diarias hasta el precio de la comida, muy superior a los estándares locales, y que despertó fuertes críticas, sobre todo, entre los participantes africanos.

Según explicaron los organizadores, el kaos inicial se debió a que el Gobierno sustituyó al rector con el que se habían establecido los acuerdos de cesión de aulas y el nuevo no reconoció los mismos, no dejó los espacios ni suspendió las clases, como se había acordado. En consecuencia las organizaciones que tenían previstas actividades tuvieron que alquilar o nuevos espacios en la ciudad u ocupar carpas o salas vacías en la universidad.

De este modo, el FSM se llevó a cabo en una universidad repleta de estudiantes que inicialmente miraban con recelo a los altermundialistas que ocupaban su recinto, ya que nadie les había informado del encuentro. Aunque finalmente varios de estos mismos estudiantes se sumaron al Foro e incluso algunos, como el llamado movimiento de estudiantes “no orientados”[1], segregados por sus orígenes humildes y que luchan por acceder a una universidad teóricamente pública pero a la práctica no accesible a todo el mundo, se sumaron al evento con su protesta.

En lo político es necesario señalar el boicot sistemático a las actividades del pueblo saharaui realizado por una parte de la delegación marroquí, financiada directamente por el gobierno de Marruecos, e integrada, como denunciaron miembros del CADTM y de ATTAC Marruecos, por personas que no tenían nada que ver con colectivos y movimientos sociales. Agresiones, insultos y boicot a los seminarios e intervenciones de los participantes saharauis fueron la estrategia seguida. Varios asistentes al FSM denunciaron los hechos y organizaron una manifestación improvisada en el campus de la universidad, donde participaron varios miembros del CADTM y de ATTAC Marruecos quienes denunciaron la mala imagen que estas prácticas estaban dando a aquellos participantes y organizaciones sociales marroquíes que nada tenían que ver con estos hechos. Frente a estos sucesos, un posicionamiento rotundo del Comité Organizador del FSM hubiese sido más que necesario.

Otra debilidad política a señalar fue que a pesar de que las revueltas sociales en Túnez y Egipto tuvieron una presencia transversal y estuvieron muy presentes en el quehacer cotidiano de los activistas pendientes de la caída o no de Mubarak, estos procesos revolucionarios en el norte de África no tuvieron una centralidad política a la altura de lo que significan tanto para el continente como a nivel mundial. Las lecciones del levantamiento del pueblo tunecino y egipcio hubiesen tenido que ser el leitmotiv de este Foro Social Mundial.

Más en general, los límites del FSM son también los límites del período, de dificultad para trascender los núcleos activistas y llegar a nuevos sectores sociales. El Foro pasó prácticamente inadvertido en la ciudad de Dakar.

A nivel internacional, la falta de una dinámica de movilización que empuje es una de las grandes debilidades que enfrenta el proceso del FSM, al erigirse como un espacio de referencia, plural y diverso, en un contexto en el que no se dan protestas de referencia coordinadas a escala global. Con lo cual, la falta de presión desde abajo, desde la acción, podría escorar al Foro a posiciones más institucionalistas.

El Foro no tiene ya la centralidad que tuvo en sus comienzos, en la fase de ascenso del movimiento altermundialista, aunque su existencia es importante como marco general de trabajo y encuentro, siempre y cuando se mantenga en sintonía con las luchas sociales.

Otros debates y contradicciones enfrentan al Foro Social Mundial: ¿cómo integrar y/o visualizar los procesos de resistencia a escala local con un encuentro de las características del FSM? ¿Cómo mantener este espacio como un referente útil para la transformación político y social en un contexto faltado de victorias concretas? Y es que el sesgo entre necesidad y realidad es aún muy grande.

El Foro Social Mundial se sitúa en un frágil equilibrio entre lo global y lo local, entre ONGs y movimientos sociales, entre institucionalización y autogestión, etc. Se trata de una tensión constante. Nairobi, en el 2007, nos enseñó la peor cara del FSM; Mumbai, en el 2004, una de las mejores. La clave no olvidar a quién y para qué sirve el Foro Social Mundial: un contrapunto, que debería ser, infranqueable al capitalismo global.

*Esther Vivas participante en el Foro Social Mundial 2011 en Dakar.



[1] En Senegal ‘no orientado’ significa que la universidad no te da la inscripción de acceso, a pesar de haber superado las pruebas de entrada.

Herri Jakituria Tailerrak martxan!!


 Joan den larunbatean, otsailak 12, Herri Jakituria Tailerreko lehen urratsa eman genuen. Marik laranja marmelada egiten irakatsi zigun eta emaitza...ZORAGARRIA! Datozen hilabeteetan hainbat eta hainbat jakituria transmisio tailer egingo ditugu: kontserbak, elikagaien transformatzea, sendabelarrak, sukaldea, etab.

Oinarrian JAKITURIA ELKARBANATZEA dago, hainbat eta hainbat pertsonek beren bizitzako esperientziaren bitartez ikasitakoa azalarazteko unea iritsi da. Helburu nagusia, autogestioa eta Elikadura Subiranotasuna praktikan jartzea. Aurrerantzean honen berri zuzena izango dugu blogean. Bitartean, On egin!

Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales del FSM 2011

Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana. Juntos, los pueblos de todos los continentes, libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.
Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.
Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil, de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho colectivo de todos los pueblos del mundo.
En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación.
En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la Madre Tierra.
En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica, expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica, que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados, de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales.
Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus prácticas asistencialistas que generan dependencia.
El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema capitalista!
Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:
Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.
Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos.
Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los pueblos políticas injustas y antisociales.
Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir no a las políticas que nos tratan como mercancías!
Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el “capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.
Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones sociales y populares de todo el mundo.
Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano, durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el ilegítimo acuerdo de Cancún.
Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.
Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños.
Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo contra la violencia hacia la mujer.
Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros paises.
Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.
Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las mujeres, campesinos y pueblos originarios.
La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar dos acciones de movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la lucha contra el capitalismo.
Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui, las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina.
Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el 12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese sistema que destruye todo a su paso.
Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!
Nosotras y nosotros venceremos!!!