¿De qué mono desciende el hombre?

Galicia Hoxe, 19 de enero de 2011. Gustavo Duch
Les presento mi último trabajo de “Etología Comparada Periodística” que, como verán, aporta nuevos datos para descifrar la historia evolutiva de la especie humana. De etología, porque analiza el comportamiento de algunos seres vivos; comparada, porque aunque siempre me han dicho que comparar es de mala educación, un poco de desobediencia nos vendrá bien; y periodística porque los experimentos en cuestión los he realizado cómodamente sentado frente a los periódicos y noticias me llegan.
Experiencia uno. Se disponen tres habitáculos interconectados. En el espacio central se coloca una cesta llena de frutas, una de las habitaciones se deja completamente vacía y a la del extremo opuesto se lleva un chimpancé común con un hambre muy hambrienta. Se hace entrar a la habitación central otro hambriento simio. El resultado que se observa, después de un molesto intercambio de gruñidos entre chimpancés, es que el segundo toma la cesta de alimentos y se encierra- a cal y canto-en la habitación vacía Y se lo come todo.
Experiencia dos. Se dispone todo idénticamente, pero en la habitación sin comida se instala  a un chimpancé pigmeo o bonobo muertito de hambre.  Y se  hace entrar a un bonobo famélico donde la cesta de frutas. Lo que ocurre es que el segundo bonobo toma la cesta de alimentos, la lleva al cuarto de su colega, y después de unos mimos y cariños, comparten mesa y alimentos. Con la barriga llena, retoman juegos y caricias.
Experiencia tres: Se dispone de un océano inmenso rico en pesca. En un extremo hay una población empobrecida y con muy poco que llevarse a la boca. En el otro extremo una población con modernos buques de pesca. Las condiciones políticas permiten sólo a estos segundos disponer del Océano a sus anchas. ¿Qué ocurre cuando se abre la veda? Que estos barcos lo pescan todo y que –por si los piratas- se dotan con los mejores sistemas de defensa. La última novedad es el desarrollo de cañones láser de largo alcance para «cegar al enemigo».
 
Con estos tres experimentos, las conclusiones son obvias: El chimpancé es una especie que, por mucha hambre que tenga, mayor es su mezquindad. Que los pocos bonobos que aún viven en matriarcados en las selvas del Congo, saben de altruismo y del buen vivir. Y que el ser humano desciende del chimpancé.

Nestlé: apropiación privada de agua del volcán Iztaccíhuatl, México.


En el volcán la Iztaccíhuatl, el consorcio trasnacional Nestlé –Nestlé Waters– se apropió de manantiales propiedad de la nación para el rentable negocio de la venta de agua embotellada, al tiempo que en el mismo espacio campesinos de las comunidades y ejidos del municipio poblano de Tlahuapan tienen restringido el aprovechamiento de agua para consumo humano y es vedado su uso para la producción agrícola.
Lo más sobresaliente es que la multinacional comercializa el “agua natural de manantial”extraída de mantos acuíferos en una zona en veda, para un negocio del que se desconoce el volumen real del líquido aprovechado, la apertura de pozos y el monto que pagan al país por la apropiación de un bien vital de dominio público, de valor social, económico y ambiental, como se establece en la Ley de Aguas Nacionales.
Vale mencionar que el líquido se extrae de los acuíferos más importantes del país localizados en el Eje Neovolcánico Transversal; 40 de éstos se identifican en la región del Balsas, de los cuales 16 se encuentran en el Alto Balsas donde se localizan los manantiales apropiados por Nestlé, y que son para el estado de Puebla fundamentales, ya que las fuentes superficiales son escasas y de reducido volumen o se encuentran totalmente aprovechadas. Este dato es significativo, toda vez que los crecientes conflictos y la disputa por el líquido se centran en el espacio geográfico del área del Izta-Popo.
La relevancia del espacio socio-natural que habitan las comunidades rurales y sus ejidos de Tlahuapan está asociada a los recursos hidrológicos estratégicos que posee la Sierra Nevada, lo que le confiere un papel destacado para la región más densamente poblada de la República. Estos excepcionales recursos hídricos nacen en la Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, principalmente por el deshielo de los glaciares y la precipitación pluvial abundante, por arriba de los mil milímetros promedio anuales. Las corrientes superficiales son abundantes durante la época lluviosa y producen una gran filtración de agua que alimenta las corrientes subterráneas; así, los ecosistemas efectúan los procesos que permiten la recarga de acuíferos que abastecen buena parte de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, del Valle de Chalco, del Valle de Puebla-Tlaxcala y del Valle Cuautla- Cuernavaca (Parque Izta-Popo, 2008).
En este lugar de enorme relevancia hídrica están emplazados los territorios campesinos de los ejidos forestales de Tlahuapan que, mediante el manejo de sus bosques, en un sitio cabecera de cuenca, son considerados “(…) lugares clave como ‘fábricas’ de agua para el resto de los ecosistemas y para la sociedad (…), en los que la captación de agua no depende sólo de la simple precipitación sino del manejo (…) campesino de bosques y suelos, del que depende que en estas regiones se favorezca la evaporación, infiltración y el escurrimiento (Eckart Boege, 2008). No obstante, sus comunidades enfrentan una insuficiente disponibilidad de agua por la decretada veda permanente, pero se privilegia el suministro del agua sobre todo para las ciudades, en particular de Puebla y San Martín Texmelucan, para las embotelladoras de la región y para empresas como la automotriz Volkswagen.
Nestlé posee manantiales que pertenecieron a la empresa mexicana Agua Santa María y probablemente ha perforado pozos en la misma zona. En 2007, el consorcio obtuvo del gobierno federal una nueva concesión en la comunidad de Santa Cruz Otlatla del municipio de Tlahuapan, donde radica la planta de Nestlé, para incrementar la extracción de agua del acuífero. Con la nueva concesión, de acuerdo con una interpretación micro hidrológica del especialista César Solís Gómez, basado en los datos oficiales del Registro Público de Derechos de Agua (Repda), se infiere que sólo con este último manantial de un volumen de 500 mil metros cúbicos al año, se pudieran regar alrededor de diez mil hectáreas o abastecer de agua potable a diez mil habitantes, una cuarta parte de la población total del municipio de Tlahuapan.
Más allá del derecho humano al agua, estos escenarios, tensiones y conflictos se producen por las políticas de acceso, de abasto y de control y por acciones de privatización del agua que condicionan a las sociedades rurales que ven reducidas sus posibilidades de servirse del agua para el desarrollo comunitario y consumo familiar, dada la lógica que concibe el agua como un bien económico para las empresas privadas y multinacionales y genera una desigual distribución de privilegio para las ciudades y descobijo al campo.
De esta manera, se ha propiciado un contexto tirante y de resistencias por la accesibilidad, distribución, control, explotación y privatización del agua, que produce diversas manifestaciones y estrategias locales, así como reacciones como la que expresó con disgusto don Vicente García Guzmán, ex tesorero del comisariado ejidal de Santa Cruz Moxolahuac: “Si producimos agua, las comunidades de abajo nos deben de pagar. ¿Por qué a ellos sí les dan permisos para abrir pozos y a nosotros, que producimos el agua, no? El agua nace en la comunidad y ahora ¡ya no se tienen derechos! ¡Necesitamos agua (…) urge para nuestra población! Los beneficiados son los de abajo. Aquí trabajamos y allá ¿que hacen? Aquí no quieren que perforemos un pozo. ¿Quién hizo la veda del agua?”
Estos hechos también han propiciado en la región de Puebla y Tlaxcala diversas movilizaciones, por lo que se constituyó el frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y Agua Puebla–Tlaxcala.
Así, en este territorio sociohistórico descubrimos por un lado, conflictos y fisuras comunitarias e intercomunitarias por obtener el agua de los manantiales locales, y por el otro, “(…) hasta la lucha por el control del agua, que se debate entre las tendencias privatizadoras del manejo desde la cuenca, manantiales, infraestructura y venta del líquido” (Boege, 2008).
Los considerables fenómenos hídricos en el planeta vislumbran un momento histórico de crisis del agua enlazado con las maneras como el ser humano se ha relacionado con el entorno natural, en particular con el proceso económico de degradación de la naturaleza. Así, el mundo enfrenta problemas críticos de escasez por contaminación no sólo de agua sino de aire, por sobreexplotación, así como pérdida de suelos, efecto invernadero, alteraciones climáticas, entre otros. Todos estos son indicios de los límites a los que ha conducido el modelo de apropiación depredadora de la naturaleza. Es un sistema, el capitalista, que omite la determinación mutua entre el ser humano y la naturaleza, y se expande sin límites en busca de mayores utilidades y acumulación de capital por encima de los ciclos y ritmos de los recursos naturales como son los bosques o el agua.
Alejandra Meza Velarde
http://www.jornada.unam.mx/2011/01/15/agricultura.html

Campaña contra la europa del capital, la guerra y sus crisis. Por la solidaridad entre los pueblos

Spot producido por Enlazando Alternativas sobre las políticas aplicadas por la Unión Europea como parte de la campaña contra la Europa del capital, la guerra y sus crisis; por la solidaridad entre los pueblos. Más contenidos en attac.tv
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Somos lo que jugamos

Transcribo este texto, publicado por Gustavo Duch (Co-director de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas). Me ha parecido muy interesante el juego de palabras "somos lo que jugamos, somos lo que comemos" y el reflejo de la sabiduría popular del presente artículo.

El Correo, 10 de Enero. Gustavo Duch
Llevaba tiempo observándoles. Llegaban por la noche arrastrando cada uno de ellos un carrito con las conquistas del día: ropa usada, pedazos de electrodomésticos inservibles y otras cosas desechadas. Bajo las uralitas del antiguo almacén encendían fuego en un bidón… y empezaban a jugar. El tablero de juego consistía en ocho envases de yogur entre cosidos en línea y otros ocho igual, enfrentados, que a velocidad de vértigo llenaban y vaciaban con garbanzos secos. Perdí la timidez y les pregunté -y me explicaron- que jugaban al Awalé. Busqué información. Tres inmigrantes: dos africanos y un asiático, sabían jugar al juego más jugado en el mundo, el Manqala y en particular a su modalidad del Awalé. Parece que los primeros Manqalas datan del siglo VII, después de Cristo, y han sido localizados en la zona del Golfo de Guinea. Desde allí el juego se extendió por toda África y hoy son muchas las variaciones del juego, lo que se explica por una trasmisión del juego oral, sin instrucciones fijas, de tribu a tribu.
 Biodiversión frente a monodiversión.

Fueron los comerciantes árabes que frecuentaban la costa oeste africana quienes introdujeron los Manqala en el Oriente Medio y de allí, siguiendo las rutas comerciales, se expandió por toda Asia. Con los ‘mercados de esclavos’ llegó también a las costas americanas. El juego ganó rápidamente muchos adeptos porque «obliga a pensar», me decían. Se sabe que los guerreros de Ghana jugaban al Awalé justo antes de ir a la guerra para poner a prueba su inteligencia y sus habilidades mentales. Y si su rey moría, organizaban unas partidas de Awalé, quien ganara acababa siendo el sucesor. Ejércitos y Monarquías intelectuales. Incluso hay quien dice que con esos tableros se iniciaron sistemas contables. ¿Lo copió Gates para sus hojas de cálculo?

Los instrumentos para jugar son sencillos y en las familias africanas es fácil encontrarse con Awalés hechos por ellas mismas: un trozo de madera excavado y semillas recolectadas. O mis amigos, con una versión reciclada. Juegos irrompibles, sin baterías ni cables. El objetivo del juego es ir recolectando las semillas que nosotros mismos hemos ido sembrando en los pocillos y acabar -claro- con el saco más grande que tu contrincante. Para jugar, una cosa previa es importante, disponer de todas las 64 fichas iguales. Garbanzos o cualquier clase de semillas que no puedan diferenciarse -no hay blancas y negras- y así no pertenecen a ningún jugador. Saben, como gentes que son del campo, que «las semillas son de quien las necesita» Prohibición pues de las patentes de semillas y de las semillas transgénicas.
La estrategia de juego es clara: «Sembrar como es debido si se quiere cosechar como es debido» pero respetando dos normas sagradas. Primero, «no se puede eliminar al adversario» pues si así fuera también se destruiría la tierra que él cultiva. Quien lo hiciera por error, perdería la partida. «Quien destruye la tierra donde cosecha, no podrá cosechar nunca más» dicen los jugadores de Awalé interpelando directamente a la agroindustria, que parece no saber nada de sostenibilidad. Segundo, «no se puede dejar pasar hambre al adversario». Si nuestro rival se queda sin semillas, debemos ceder de las nuestras para que pueda seguir jugando. ¿Solidaridad o hermandad? ‘Te la como y cuento veinte’. ‘Jaque mate’. ‘Vaya a la Cárcel y si quiere quedar libre pague a la Caja 50euros’… y otras expresiones son habituales en nuestros juegos de mesa. Blancas contra negras; quien antes llega, gana; quien más dinero acumula gana… podrían ser espejos de racismo, apresuramiento o acaparamiento, comportamientos que se podrían encasillar -pues de juegos hablamos- como propios de un modelo de vida capitalista.
El Awalé, me dicen junto al fuego, se aprende en menos de cinco minutos. Un buen método para recuperar actitudes de convivencia, respeto, solidaridad y -cómo no- risas y diversión. Sin diversión no hay revolución.